La Coral Juan Bautista Comes recibe la Medalla de Oro de Valencia
La Coral Juan Bautista Comes, una de las instituciones culturales más representativas de Valencia, será galardonada con la Medalla de Oro de la Ciudad el próximo 9 d’Octubre. Este reconocimiento se celebrará durante la ceremonia de Honores y Distinciones, y fue anunciado por la alcaldesa María José Catalá durante el concierto conmemorativo del 70 aniversario de la coral, que tuvo lugar en el Palau de la Música.
Un legado musical de siete décadas
La alcaldesa destacó la importancia de la coral, que ha dedicado 70 años a la formación musical de generaciones de valencianos. «Son setenta años de música, setenta años cantando Valencia, setenta años educando a generaciones enteras en la música, en el compromiso y en la convivencia», expresó Catalá ante los asistentes, resaltando que el galardón es un reconocimiento más que merecido para una agrupación que, en su opinión, «tiene alma».
Historia y trayectoria
La historia de la Coral Juan Bautista Comes se remonta a 1956, cuando fue fundada por el pianista y pedagogo José Roca Coll en las Escuelas Municipales de Música de Valencia, que más tarde se convertirían en el Conservatorio Municipal José Iturbi. A lo largo de los años, la coral ha crecido junto a la ciudad, participando en la tradicional Missa d’Infants y en festivales corales en diversas ciudades europeas como Roma, Praga, Bruselas y Venecia. Su repertorio abarca desde compositores clásicos como Bach y Haydn hasta éxitos de artistas contemporáneos como Queen y John Lennon, sin olvidar su conexión con el patrimonio musical valenciano.
Compromiso cultural y social
Hoy en día, la coral cuenta con aproximadamente 170 cantantes y se ha consolidado como una de las entidades culturales más sólidas de Valencia. Su agenda es variada e incluye conciertos, festivales y actos institucionales, tanto a nivel local como en el resto de España y Europa. La concesión de la Medalla de Oro el 9 d’Octubre no solo es un homenaje a su trayectoria, sino que también reafirma su lugar en la historia emocional de la ciudad, un legado que los valencianos han reconocido durante décadas.
