OpenAI alega haber resuelto uno de los 7 Problemas del Milenio, pero matemáticos denuncian irregularidades

OpenAI alega haber resuelto uno de los 7 Problemas del Milenio, pero matemáticos denuncian irregularidades

Un avance significativo en matemáticas

OpenAI ha revelado recientemente que ha desarrollado una solución mediante inteligencia artificial para uno de los más complejos problemas matemáticos de la historia: una ecuación que lleva 200 años describiendo el comportamiento de fluidos como el agua y el aire. Este anuncio subraya el notable potencial de la inteligencia artificial para contribuir de manera significativa a la evolución de las matemáticas.

Sin embargo, el descubrimiento ha sido objeto de controversia, ya que Tristan Buckmaster, un matemático, ha acusado a OpenAI de haber actuado con premura al resolver el problema una vez que tuvo conocimiento del trabajo realizado por él y su colega Levent Alpöge, investigador de Anthropic. Buckmaster sostiene que la empresa también intentó manipular la atribución del mérito por esta solución.

La ecuación de Navier-Stokes y su importancia

La ecuación en cuestión es la de Navier-Stokes, un desafío que forma parte de los Problemas del Milenio propuestos por el Instituto Clay, que ofrece un millón de dólares por su resolución. En una conferencia de prensa, Sebastien Bubeck, matemático e investigador de OpenAI, explicó que la compañía inició el entrenamiento de un nuevo modelo de inteligencia artificial con habilidades matemáticas avanzadas el 28 de agosto.

Bubeck comentó que, al enterarse de que Anthropic estaba progresando en la resolución de la ecuación, OpenAI decidió intensificar sus esfuerzos en este ámbito. Como resultado, más de 1,000 agentes trabajaron en el problema durante más de 50 horas, lo que finalmente les llevó a encontrar una solución.

Recursos y esfuerzo significativos

El director de investigación de OpenAI, Mark Chen, afirmó que resolver este problema exigió una potencia de cálculo muy superior a la que se había utilizado anteriormente para abordar problemas matemáticos, lo que implicó una inversión de «millones de dólares». Bubeck mencionó que, tras lo que consideró un posible error en su trabajo, la solución definitiva fue formalizada en Lean, un lenguaje de programación destinado a estructurar demostraciones matemáticas.

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El lunes siguiente, Alpöge y Buckmaster, ambos matemáticos, publicaron documentos que indicaban haber realizado progresos relevantes en el contexto del problema de Navier-Stokes. Informaron que utilizaron varios modelos de inteligencia artificial, entre los que se encontraban Claude y Codex, para culminar su investigación.

La controversia sobre la atribución del mérito

Buckmaster también hizo pública una declaración en la que señalaba que la semana anterior había descubierto que OpenAI había estado al tanto de sus investigaciones y de las de Alpöge, y había comenzado a destinar recursos significativos a la resolución del problema. Según Buckmaster, al indagar si OpenAI había utilizado datos de Codex relacionados con su trabajo, la respuesta fue que el modelo “no consultaba los datos de los usuarios”. Sin embargo, el matemático asegura que la empresa no aclaró sus dudas sobre el entrenamiento.

Además, Buckmaster reveló que OpenAI le ofreció varias “propuestas”, incluida la opción de que él pudiera publicar un artículo anunciando que el problema de Navier-Stokes había sido resuelto por un modelo interno de OpenAI, omitiendo el nombre de Alpöge. En respuesta a estas acusaciones, Bubeck desmintió que la empresa hubiera sugerido excluir el nombre de Alpöge de cualquier reconocimiento. El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, también intervino para defender la labor del equipo.

Hasta el momento, Buckmaster, Alpöge y Anthropic no han respondido a las solicitudes de comentarios relacionadas con la situación. Durante la conferencia de prensa, Bubeck y otros miembros de la directiva de OpenAI afirmaron que no habían revisado en ningún momento las contribuciones de Codex de Buckmaster y Alpöge antes de hacer su anuncio. “Nosotros, ya sean los investigadores o los agentes, no tuvimos acceso a su trabajo hasta que fue publicado la noche anterior”, concluyó Bubeck.

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