Visto para sentencia: Ábalos denuncia un proceso inquisitorial
El juicio del caso de las ‘mascarillas’ llegó a su fin este miércoles, tras 14 intensas jornadas en las que se realizaron más de 70 comparecencias. A las 21:22 horas, el presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, Andrés Martínez Arrieta, declaró el juicio cerrado, tras escuchar las últimas palabras de José Luis Ábalos y Koldo García; el empresario Víctor de Aldama optó por no intervenir.
Ábalos se presenta como víctima
En su alegato final, el exministro socialista se mostró visiblemente afectado, afirmando: «Me juego la poca vida que me queda, que no es demasiado». Ábalos se definió como víctima de un «proceso inquisitorial» carente de «presunción de inocencia», donde la intención es forzarle a aceptar una «confesión» de culpabilidad. «Se me juzga más como persona que por hechos. Es una causa general», lamentó.
Revelaciones de Koldo
Por su parte, Koldo sorprendió a la sala al declarar que un abogado del Partido Popular le había propuesto un «pacto» para evitar la prisión, a cambio de «mentir a todos los españoles». Esta declaración añadió un nuevo giro al caso, que ya ha marcado un hito en la era de Pedro Sánchez.
Expectativas sobre la sentencia
El Tribunal Supremo, que ha procedido con un ritmo acelerado desde el inicio del juicio, busca redactar la sentencia con celeridad. Se estima que el fallo podría coincidir con el octavo aniversario de la moción de censura que llevó al PSOE al Gobierno, en junio de 2018. En el peor de los escenarios, se espera que la sentencia sea pública antes de las vacaciones judiciales de agosto.
Presión mediática y falta de pruebas
Durante su intervención, Ábalos denunció la «presión mediática» que, según él, ha tratado de viciar el proceso judicial. Criticó la falta de material probatorio a su favor y las filtraciones que han acompañado al caso. «Todo es un proceso muy predeterminado», aseguró, insistiendo en que la presunción de culpabilidad ha prevalecido desde el principio.
La acusación de colonización de instituciones
Ábalos también se defendió de las acusaciones de «colonizar las instituciones», que, según indicó, se fundamentan en dos contratos temporales. «Miles de trabajadores en el sector público y me acusan de colonizar solo por dos contratos», argumentó, refiriéndose a dos empleadas en particular. Rechazó cualquier vinculación económica ilícita con Aldama, subrayando la ausencia de evidencias.
Impacto en su vida personal
El exministro no escatimó en detallar el impacto que el juicio ha tenido en su vida personal, mencionando actos de vandalismo en su hogar y el asalto a la casa de su hija. «La defensa del honor es pura melancolía», reflexionó, cuestionando las motivaciones de Aldama y expresando su confusión sobre el daño que ha sufrido.
La situación de Koldo
Koldo García también se mostró afectado, pidiendo disculpas si alguien se sintió ofendido por su comportamiento. Relató las dificultades económicas que ha enfrentado, afirmando haber dormido en su coche para ahorrar. Además, acusó al PP de ofrecerle colaborar con la acusación popular, lo que añade más tensión al caso.
Ambos testimonios han dejado una huella significativa en este juicio, que sin duda será recordado en la historia judicial del país.
