Un proyecto que sitúa la escucha en el centro
Mantram se presenta en Valencia como un proyecto de investigación, creación y práctica sonora centrado en la relación entre sonido, música, atención y experiencia perceptiva. Desarrollado por el compositor, docente e investigador David Dolz Cubedo junto a su equipo, plantea propuestas que conectan la composición y la interpretación musical con la pedagogía, la meditación, el yoga y la exploración de la escucha consciente.
Su punto de partida no se limita al estudio de la música como lenguaje artístico ni a la organización formal de los sonidos. Mantram aborda una cuestión más amplia: qué sucede con la atención de una persona mientras escucha. Desde esta perspectiva, oír no equivale únicamente a recibir estímulos sonoros. Escuchar implica concentrarse, anticipar, recordar, descubrir matices, establecer relaciones y también advertir los momentos en que la mente se dispersa o recupera un foco.
La iniciativa entiende que toda experiencia sonora comporta, al mismo tiempo, una experiencia de atención. El sonido puede actuar como una herramienta para observar la manera en que cada persona se relaciona con el presente, consigo misma y con su entorno. Así, el propósito de Mantram no consiste solo en favorecer una escucha musical más detallada, sino en explorar la percepción como capacidad aplicable a la vida cotidiana.

Una pregunta nacida en el trabajo compositivo
El origen conceptual del proyecto se encuentra en una reflexión surgida durante la práctica de la composición musical. David Dolz Cubedo, compositor, docente e investigador vinculado al desarrollo de esta línea de pensamiento, observó que la atención del oyente no siempre se dirige hacia los elementos que el creador pretende destacar en una obra. Una pieza puede responder a una construcción técnica, formal o expresiva determinada y, sin embargo, producir en quien la escucha un recorrido perceptivo distinto del previsto.
Esta distancia entre la intención compositiva y la experiencia efectiva de escucha llevó la atención al centro de la investigación. El mensaje musical no depende solo de las alturas, los ritmos, los timbres, las dinámicas o la estructura. También intervienen la forma en que el intérprete encarna la pieza y el modo en que el oyente selecciona, interpreta y relaciona los acontecimientos sonoros que se producen en el tiempo.
En ese proceso, elementos como la repetición, el silencio, la continuidad, el contraste, la densidad o la aparición de un nuevo sonido dejan de ser únicamente recursos técnicos. Pueden modificar el comportamiento de la atención y transformar la vivencia de la obra. La música, bajo esta mirada, no solo organiza materiales sonoros: plantea recorridos perceptivos en los que la escucha se sostiene, se desplaza, se interrumpe o se reorganiza.

Compositor, intérprete y oyente ante un mismo fenómeno
Mantram amplía esta reflexión para considerar la experiencia musical como una arquitectura compartida entre tres agentes. El compositor diseña una propuesta sonora; el intérprete la convierte en presencia mediante su ejecución, y el oyente reconstruye esa experiencia desde su sensibilidad, memoria y capacidad perceptiva. Ninguna de estas posiciones se entiende como completamente aislada de las otras.
El compositor puede actuar como un arquitecto de la atención al disponer los elementos de una obra de manera que orienten, sostengan, transformen o liberen el foco de quien escucha. Sin embargo, esa arquitectura no concluye con la partitura. La interpretación añade una dimensión decisiva, ya que el músico transmite la obra a través de su propio estado atencional: su forma de respirar, anticipar, relacionarse con el tiempo o dar sentido a cada acontecimiento modifica la experiencia sonora final.
Por su parte, el oyente participa activamente al reconocer relaciones, seguir cambios, atender a los silencios o reconstruir la continuidad de lo que sucede. El modelo planteado por Mantram desplaza la idea de una escucha pasiva y sitúa a las tres figuras dentro de un mismo fenómeno. El compositor diseña, el intérprete encarna y el oyente reconstruye; la atención conecta esos tres planos.

Pensamiento sonoro y arquitectura de la atención
El marco teórico de esta investigación se articula a través del proyecto Pensamiento Sonoro y Arquitectura de la Atención. Esta línea parte de considerar la atención como una de las materias con las que trabaja la música. De igual modo que una composición organiza ritmos, alturas, timbres o silencios, también puede crear condiciones para que la percepción adopte determinadas formas durante el transcurso de la obra.
Componer supone, desde esta óptica, diseñar un recorrido atencional. El creador puede plantearse dónde desea situar el foco del oyente, en qué momentos conviene aportar estabilidad, cuándo introducir una ruptura, cómo facilitar la exploración o de qué manera devolver la atención a un punto de referencia. La obra deja así de analizarse solo como un objeto terminado y se contempla como una experiencia temporal que emerge entre el sonido, la interpretación y la escucha.
El proyecto editorial asociado a este marco desarrolla progresivamente la relación entre sonido, tiempo, percepción, pedagogía y composición. Su planteamiento busca ofrecer un lenguaje para abordar cuestiones que, aun formando parte de la experiencia musical, no siempre ocupan un lugar central en los análisis tradicionales.

El Atencionalismo Sonoro como propuesta en desarrollo
El Atencionalismo Sonoro es una propuesta estética y de pensamiento desarrollada por el compositor, docente e investigador David Dolz Cubedo a partir de la investigación iniciada en Mantram. No pretende sustituir las herramientas habituales del análisis musical, sino ampliar su campo incorporando la dimensión perceptiva. Una partitura permite describir estructuras, motivos, ritmos o colores sonoros, pero no agota aquello que ocurre durante la escucha: concentración, deriva, tensión, descanso, descubrimiento, interrupción o reconexión.
Desde este enfoque, un silencio puede convertirse en un espacio de preparación; una repetición, en un modo de consolidar un foco perceptivo; una transformación, en una modificación de la relación con lo ya conocido. La continuidad, por su parte, puede ofrecer una forma distinta de habitar el tiempo. Estos recursos sonoros se analizan por su papel compositivo, pero también por su capacidad para configurar experiencias de atención.
El Atencionalismo Sonoro se encuentra en evolución y no se define como un sistema cerrado. Mantram trabaja en la construcción progresiva de un corpus de pensamiento, obras y herramientas que permitan analizar, crear, interpretar y enseñar desde esta perspectiva, manteniendo la investigación vinculada a la práctica.

De la investigación a talleres, experiencias y colaboraciones
La vocación aplicada constituye uno de los ejes de Mantram. La investigación se traslada a la creación y composición de estructuras sonoras, a la interpretación consciente, a la pedagogía y a formatos formativos como talleres y masterclasses. Estas líneas permiten abordar la escucha no como una idea abstracta, sino como una práctica que puede observarse, ejercitarse y compartirse. Esta dimensión pedagógica se concreta también en talleres y masterclasses ya realizados y previstos en conservatorios, escuelas de música, colegios e institutos, en los que se exploran la escucha, la percepción musical y diferentes instrumentos y sonoridades vinculados a prácticas meditativas.
El proyecto también desarrolla experiencias sonoras, baños sonoros y meditaciones atencionales, en las que el sonido funciona como punto de apoyo para percibir tanto aquello que se escucha como la propia relación con la experiencia. Estas propuestas no se plantean únicamente desde la relajación o la desconexión, sino desde la posibilidad de permanecer activos y sensibles ante el presente.
La colaboración con centros de yoga y bienestar amplía el alcance de esta metodología hacia espacios donde la atención corporal, la respiración y la experiencia sensorial ya ocupan un lugar relevante. Con una propuesta situada entre la investigación musical, la formación y la práctica perceptiva, Mantram desarrolla en Valencia una línea de trabajo que entiende el sonido como vía para aprender a escuchar y, a través de esa escucha, comprender de otra manera el entorno.
DIRECCIÓN: Plaza Malvinas, nº 2, 46294 Càrcer, Valencia
