El Centre del Carme presenta ‘Todo lo sólido se desvanece en el aire’: una exposición sobre la cultura de lo etéreo

El Centre del Carme presenta 'Todo lo sólido se desvanece en el aire': una exposición sobre la cultura de lo etéreo

Exposición en el Centre del Carme

El Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) acoge la exposición colectiva ‘Todo lo sólido se desvanece en el aire’, que invita a reflexionar sobre la cultura de lo etéreo, la volatilidad y la aceleración del mundo contemporáneo en la era de la virtualidad.

Comisariada por Diana Padrón, esta muestra reúne obras de artistas de relevancia tanto nacional como internacional, quienes han tomado la ciudad de València como objeto de estudio. Los formatos presentados abarcan desde la investigación artística, el diseño y la ilustración, hasta la fotografía, escultura, instalación, vídeo y arte sonoro.

Entre los artistas que participan se encuentran María Alcaide, Pablo Capitán del Río, Denis Darzacq, Natalia Domínguez, Miquel García, Cristina Garrido, Laura Llaneli, Lemos and Lehmann, y Lorenzo Sandoval.

La exposición estará disponible hasta el 13 de diciembre en la Sala 2 del Centre del Carme. Este viernes, el director-gerente del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, Nicolás Bugeda, presentó la muestra acompañado de la comisaria y varios de los artistas.

Reflexiones sobre la volatilidad

Durante su intervención, Bugeda destacó la relevancia de la investigación que subyace en cada proyecto artístico y la oportunidad que ofrece la exposición de acercar al público a las obras de artistas que, aunque provienen de fuera de la Comunitat Valenciana, mantienen un vínculo con València, permitiendo así una mirada externa sobre la ciudad.

Diana Padrón, por su parte, explicó que nuestra comprensión del mundo está marcada por un paradigma de volatilidad. “El mercado y los valores financieros son volátiles, pero también lo son cada vez más los contratos laborales, los derechos, la vivienda, el consumo, la moda, el gusto y las relaciones afectivas”, afirmó.

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En este contexto, Padrón hizo referencia al título de la exposición como una consigna que resalta la crisis de las categorías estables que caracterizan el trabajo inmaterial, enfatizando la apología del rendimiento y la lógica ‘multitasking’ que nos acerca a la figura del acróbata, desafiando la gravedad en nuestra capacidad de adaptación a situaciones complejas.

Propuestas artísticas diversas

Las diferentes obras de la muestra abordan la cultura de lo etéreo desde diversas perspectivas, incluyendo el ámbito laboral, el mercado de la vivienda, el consumo, la tecnología y la aceleración del mundo contemporáneo.

La instalación de María Alcaide, relacionada con el mundo laboral, se construye a partir de encuestas a trabajadores y reflexiona sobre los procesos de selección de personal, recreando un entorno de oficina. Padrón destacó el cambio en el mundo laboral, que ha evolucionado del trabajo fordista a un modelo donde la multitarea es la norma.

Por su parte, Lorenzo Sandoval investiga el ámbito del trabajo a través de su obra, centrada en las fábricas textiles valencianas, utilizando fotografía y escultura para evidenciar cómo las máquinas tradicionales implementaban tecnologías que hoy consideramos contemporáneas.

La exposición también presenta obras que ilustran de manera más explícita la volatilidad. Un ejemplo es la fotografía del colectivo Lemos and Lehmann, que captura una nube de vapor emergente de un volcán islandés.

Laura Llaneli transforma esa nube en una instalación sonora compuesta por platillos de percusión rotos, invitando a la reflexión sobre la transformación del sonido y la dificultad de escuchar nuestro propio cuerpo.

Exploraciones sobre el consumo y la obsolescencia

Natalia Domínguez presenta una instalación sonora que explora respiraciones y sonidos vinculados al esfuerzo físico, complementada con materiales de un paracaídas que evocan la volatilidad de los cuerpos. Mientras tanto, Cristina Garrido aborda la teoría de la hiperproducción en la industria cultural mediante un trabajo audiovisual que examina el entorno de las ferias de arte.

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La obra de Denis Darzacq se centra en la obsolescencia programada y el consumo, presentando imágenes de cuerpos flotantes en supermercados, simbolizando la inestabilidad del mercado. En contraste, Miquel García ofrece una silueta urbana de València, que se extiende más de siete metros y está compuesta por datos sobre la evolución de los precios del metro cuadrado en la ciudad.

Por último, Pablo Capitán del Río expone una escultura realizada en resina que se concibe como una pieza en transformación, cuyo aspecto cambiará durante el tiempo que esté expuesta, recordando el Arte Povera de los años 70 y la idea de desvanecimiento.

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