El Desafío de Sumar ante el Ocaso de Yolanda Díaz
El partido magenta concluye un ciclo bajo la dirección de la vicepresidenta, apenas tres años después de ser aclamada en el polideportivo Magariños con el grito de ‘presidenta’.
Una Advertencia Recurrente
Desde hace casi dos años, Yolanda Díaz ha emitido una advertencia que se ha vuelto habitual en su discurso: «gobernar no es resistir». Esta frase se enmarca en el contexto de la apertura del curso político en septiembre de 2024, justo cuando la legislatura más complicada del Gobierno de Pedro Sánchez apenas comenzaba a tomar forma. La vicepresidenta ha reiterado esta idea ante la evidencia de que la resistencia ante las adversidades ha erosionado más a las fuerzas de izquierda que a Sánchez, convirtiéndose en un bumerán que afecta a Sumar. Las dudas sobre la relevancia del partido alternativo a Podemos, creado con grandes aspiraciones antes de las elecciones generales de 2023, se intensifican, especialmente en un entorno donde el Gobierno carece de una mayoría sólida en el Congreso y enfrenta constantes escándalos de corrupción.
La Refundación de Movimiento Sumar
El reciente congreso de Movimiento Sumar, celebrado este sábado, ha dado lugar a una nueva codirección encabezada por Verónica M. Barbero, portavoz en el Congreso, y Rosa Martínez, secretaria de Estado de Derechos Sociales. El reto que enfrentan es claro: si gobernar no es solo resistir, ¿significa que gobernar se limita a permanecer en el Consejo de Ministros? Díaz, aunque sigue al frente del Ministerio de Trabajo, ha ido reduciendo su carga de responsabilidad en el partido tras la decepcionante actuación en las elecciones europeas de 2024, a pesar de haber sido su referente constante.
Un Escenario Electoral Complicado
Mientras tanto, Pedro Sánchez ha comenzado a restringir el espacio para sus aliados ante un panorama electoral que se prevé complicado para el progresismo, con especulaciones sobre unas elecciones generales a más tardar en marzo de 2027. La tensión entre Sumar y el PSOE se hizo palpable durante la comparecencia de Sánchez en la Cámara baja el 24 de junio, marcada por la corrupción. Barbero no dudó en señalarle que «Ferraz debe dejar de ser un problema para el Gobierno progresista». Este malestar se ha incrementado entre los miembros de Sumar, quienes sienten que el presidente se apropia de los logros de su gestión.
La Polarización y su Impacto
La efervescencia inicial de Sumar, que permitió a Díaz unir a una quincena de partidos y obtener 31 escaños en las elecciones del 23 de julio, ha ido disminuyendo a medida que la polarización entre socialistas y fuerzas de derecha ha restado visibilidad a otras formaciones de izquierda, salvo las soberanistas. Apenas han transcurrido poco más de tres años desde aquel mitin en el polideportivo Magariños, donde Díaz fue recibida por 3.000 simpatizantes. Desde entonces, la relación con Podemos se ha deteriorado, marcando un cisma que ha afectado a la coalición.
Un Verano de Desafíos para el Progresismo
En este verano incierto, Sumar inicia una nueva etapa con el coliderazgo de Barbero y Martínez, manteniendo un fuerte enfoque feminista con un respaldo del 95% en la asamblea. Sin embargo, enfrenta el desafío de sortear la irrelevancia electoral, especialmente tras la tumultuosa salida de Lara Hernández, quien denunció una campaña interna en su contra. La situación de Movimiento Sumar es compleja, ya que no solo deben lidiar con su rol en el Gobierno, sino también con la necesidad de revitalizar su presencia en la escena política.
