El Gobierno reacciona ante las acusaciones de Clavijo por la crisis del hantavirus
El Ejecutivo ha gestionado la repatriación de más de 120 personas de 23 nacionalidades en diez vuelos especiales, contando con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y recibiendo elogios del secretario general de Naciones Unidas, así como del Papa León XIV. A pesar de estos logros, la crisis del hantavirus ha dejado una profunda herida política que persiste, especialmente tras las recientes declaraciones del presidente canario, Fernando Clavijo, quien acusó al Gobierno central de ocultar información sobre contagios a bordo del MV Hondius. La situación ha generado un ambiente de desconcierto e irritación en Moncloa.
Un desencuentro que se agrava
El conflicto entre el Gobierno de Canarias y el central no se limita a las recientes acusaciones. Todo comenzó hace una semana, cuando se confirmó que el crucero de lujo cambiaría su ruta hacia Tenerife tras una notificación vinculante de la OMS. Clavijo expresó su descontento señalando una falta de lealtad y transparencia, y solicitó una reunión urgente con el presidente Sánchez, quien tardó más de 24 horas en responder. Desde ese momento, se han producido diversos roces, incluyendo controversias sobre la cuarentena de los repatriados y decisiones de la Marina Mercante que ignoraron las indicaciones del presidente canario.
La respuesta del Gobierno
La estrategia de Moncloa ante estas tensiones ha sido evitar confrontaciones directas, invocando la coordinación y los protocolos establecidos, y destacando el reconocimiento internacional como un argumento de autoridad. En su comparecencia, Pedro Sánchez señaló que el mundo necesita más solidaridad y menos egoísmo, evitando entrar en polémicas. Sin embargo, la ministra de Sanidad, Mónica García, respondió a las acusaciones de Clavijo durante una rueda de prensa, aclarando que el caso del pasajero estadounidense mencionado había resultado en un «positivo no concluyente» seguido de un «negativo». García defendió que no había síntomas entre los pasajeros al llegar a Granadilla y criticó los intentos de boicotear la operación.
Desconfianza y tensiones políticas
Aunque en Moncloa se consideran parte del juego político los ataques de PP y Vox, la actitud de Clavijo ha sorprendido a varios miembros del Gobierno. Reconocen que pudo haber desajustes iniciales, pero consideran que las acusaciones de ocultación son infundadas y responden a estrategias políticas más que a una falta de transparencia. El malestar es evidente, pero el Gobierno se muestra cauteloso en su respuesta pública, ya que Coalición Canaria es un socio parlamentario importante que no pueden permitirse perder.
El presidente canario ha insinuado que podría reconsiderar su apoyo en el Congreso, lo que ha incrementado la tensión entre ambos gobiernos. No obstante, fuentes gubernamentales confían en que la situación no llegue a un punto de ruptura similar al de otros partidos. La relación entre ambos ejecutivos, construida sobre necesidades más que afinidades, ha demostrado ser más frágil de lo que ambos habían querido admitir, revelando la complejidad de la política en estos tiempos.
