Fundalib pide proteger las rebajas de Sucesiones ante las elecciones del 29N

Planificación patrimonial en casa

La fundación advierte de que una eventual armonización fiscal podría elevar considerablemente la factura de algunas herencias y reclama que las comunidades mantengan capacidad para aplicar sus propias bonificaciones

La fiscalidad de las herencias entra en el debate previo a las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. La Fundación para el Avance de la Libertad (Fundalib) ha reclamado a los partidos políticos que aclaren sus propuestas sobre el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones y se comprometan, en particular, con el futuro de las reducciones y bonificaciones que actualmente aplican varias comunidades autónomas. Las elecciones fueron convocadas oficialmente para el 29 de noviembre mediante el Real Decreto 806/2026.

La organización plantea esta petición a partir de su estudio «Reforma del Impuesto de Sucesiones y Donaciones en España: Riesgos de la armonización para las familias y para la autonomía fiscal», elaborado por Bosco Aspe. El documento analiza qué ocurriría en determinados supuestos si las normas autonómicas fueran sustituidas por los parámetros estatales de referencia. Fundalib insiste en que se trata de simulaciones y no de una subida fiscal actualmente aprobada.

El problema de heredar patrimonio sin recibir liquidez

Uno de los argumentos centrales del informe es que recibir una herencia de elevado valor no implica necesariamente disponer de dinero en efectivo. Una familia puede heredar una vivienda y, al mismo tiempo, contar con ingresos modestos y escasa capacidad de ahorro.

Fundalib sostiene que, en determinados casos, una subida de la tributación podría obligar al heredero a buscar financiación o incluso plantearse la venta del inmueble para afrontar el impuesto. Existen mecanismos de aplazamiento y fraccionamiento, pero la fundación considera que no eliminan el problema para quienes reciben un patrimonio poco líquido.

El debate adquiere especial relevancia en el caso de la vivienda familiar, que con frecuencia concentra buena parte del patrimonio acumulado durante décadas por un hogar.

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De 65 euros a más de 6.600 en uno de los ejemplos del estudio

El informe utiliza varios casos prácticos para mostrar las diferencias entre determinados regímenes autonómicos y la aplicación íntegra de los parámetros estatales.

En Madrid plantea el supuesto de una vivienda habitual valorada en 350.000 euros que es heredada por dos hijos mayores de 21 años. Según los cálculos del autor y bajo las condiciones específicas utilizadas en la simulación, la cuota conjunta pasaría de 65,90 euros con las reglas autonómicas aplicadas en el ejemplo a 6.694,22 euros si se sustituyeran por los parámetros estatales.

La diferencia es todavía más llamativa en otro supuesto utilizado para Andalucía. Un hijo mayor de 21 años que heredase 200.000 euros en ahorros pagaría, según el ejercicio, cero euros con las actuales ventajas autonómicas consideradas por el estudio y 28.250,01 euros con el régimen estatal utilizado como referencia. La cifra coincide con simulaciones realizadas bajo esos mismos supuestos fiscales, aunque el resultado real de una herencia depende siempre de factores como el parentesco, el patrimonio previo y las reducciones aplicables.

Fundalib utiliza estos ejemplos para defender que las diferencias autonómicas tienen una incidencia directa en la cantidad de patrimonio que finalmente reciben los herederos.

Un impuesto con diferencias importantes entre comunidades

El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones está regulado por el Estado, pero las comunidades autónomas de régimen común disponen de competencias para introducir reducciones, bonificaciones y otros elementos en su aplicación.

Esta capacidad ha generado importantes diferencias territoriales durante los últimos años. En algunas comunidades, las transmisiones entre padres e hijos o entre cónyuges disfrutan de ventajas fiscales muy amplias, mientras que en otras el resultado puede ser diferente dependiendo del valor heredado y de las circunstancias del contribuyente.

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Fundalib considera que esta autonomía debería preservarse y rechaza una armonización que estableciera mínimos comunes capaces de neutralizar las rebajas regionales.

El Banco de España también ha estudiado un escenario de armonización

La discusión sobre las consecuencias recaudatorias de una modificación del impuesto no se limita al estudio de Fundalib.

El Banco de España publicó en 2025 una investigación basada en un modelo de microsimulación para estudiar diferentes reformas hipotéticas del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Uno de los escenarios contemplaba que todas las comunidades aplicasen los parámetros recogidos en la legislación estatal de referencia.

El organismo estimó que, bajo ese supuesto y manteniendo constante el comportamiento de los contribuyentes, la recaudación podría aumentar alrededor de medio punto del PIB, hasta situarse aproximadamente en el 0,7%. El propio Banco de España subraya que se trata de una simulación y no de una previsión sobre una reforma concreta.

El cálculo recogido por Fundalib traduce ese escenario en una recaudación por herencias que pasaría de unos 3.213 millones a aproximadamente 10.220 millones de euros en las quince comunidades de régimen común. El ejercicio excluye las donaciones y asume que los contribuyentes no modificarían su comportamiento ante el cambio fiscal.

La fundación pone el foco en las clases medias

Fundalib cuestiona que el debate sobre el Impuesto de Sucesiones pueda reducirse exclusivamente a la tributación de las grandes fortunas. La organización sostiene que también puede afectar a hogares cuyos ingresos corrientes son modestos pero que reciben una vivienda adquirida y pagada por sus padres durante décadas.

Este punto resulta especialmente relevante para generaciones jóvenes con dificultades para acceder a una vivienda en propiedad. Según la fundación, la transmisión de patrimonio familiar puede convertirse en uno de los pocos mecanismos disponibles para que determinadas personas accedan a una casa sin asumir una deuda elevada.

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Bosco Aspe, autor del estudio, considera que una mayor carga sobre estas transmisiones puede reducir la capacidad de una generación para trasladar a la siguiente el patrimonio acumulado mediante ahorro.

Un debate entre recaudación, redistribución y autonomía fiscal

La tributación de las herencias genera desde hace años posiciones enfrentadas. Quienes defienden una mayor imposición consideran que las herencias contribuyen a perpetuar desigualdades patrimoniales y que su tributación puede reforzar la redistribución. Quienes apuestan por reducirla argumentan que grava nuevamente patrimonios construidos con rentas que ya tributaron previamente y puede dificultar la transmisión de negocios o viviendas familiares.

A este debate se añade la cuestión territorial: hasta qué punto deben existir diferencias importantes entre comunidades autónomas o si debería establecerse una mayor homogeneidad en todo el país.

Fundalib se sitúa claramente a favor de la autonomía fiscal. La organización propone que las comunidades puedan conservar e incluso ampliar sus beneficios fiscales y rechaza tanto unos mínimos estatales obligatorios como posibles impuestos complementarios que neutralicen esas rebajas.

La fiscalidad de las herencias entra en campaña

La proximidad de las elecciones generales ha llevado a Fundalib a reclamar que los partidos definan públicamente su posición antes de la votación.

La fundación pide que cualquier propuesta sobre el Impuesto de Sucesiones detalle cómo afectaría a las actuales competencias autonómicas y a las bonificaciones existentes, especialmente en las transmisiones entre familiares directos.

El estudio no analiza una reforma ya aprobada, sino las posibles consecuencias de diferentes escenarios. Sin embargo, vuelve a colocar sobre la mesa una cuestión que previsiblemente tendrá presencia durante el debate electoral: cuánto debe tributar una herencia y quién debe tener la última palabra para determinarlo, el Estado o cada comunidad autónoma.

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