María Guardiola mantiene su postura contra Abascal
La candidata del Partido Popular en Extremadura, María Guardiola, continúa su embate contra Santiago Abascal, a quien acusa de machismo. En el marco de su campaña, Guardiola, quien hace historia al ser la primera mujer en presidir la comunidad, ha señalado que el líder de Vox parece tener un «problema personal» con ella, evidenciado en sus constantes ataques y comentarios despectivos.
Una lucha por la igualdad
Guardiola enfatiza que Abascal no acepta su papel como mujer y presidenta, afirmando que su actitud refleja una falta de aceptación hacia el liderazgo femenino. «No debe ver con buenos ojos que haya mujeres liderando y haciéndolo con determinación», declaró. Además, expresó su convicción de que Abascal no le tiene buena voluntad, sugiriendo que no está acostumbrado a que se le contradiga.
Interlocutores y prioridades
Al ser cuestionada sobre la posibilidad de gobernar en coalición con Vox tras las elecciones del 21 de diciembre, Guardiola dejó claro que los ciudadanos extremeños son conscientes de los límites que su partido mantiene, especialmente en temas como el feminismo y la lucha contra la violencia de género, que han sido objeto de controversia por parte de Vox.
Guardiola subrayó que su único interlocutor válido en esta campaña es Óscar Fernández Calle, el candidato de Vox para la Junta, y no Abascal, a quien describió como un «turista» en Extremadura. «Quiero debatir con quien realmente se presente a las elecciones en nuestra región», afirmó, añadiendo un tono irónico sobre la presencia de Abascal en la comunidad.
Aprovechando la coyuntura
En el contexto del desprecio que percibe por parte de Abascal y la crisis interna del PSOE relacionada con el ‘caso Salazar’, tanto Guardiola como el PP han potenciado su mensaje de defensa del feminismo, buscando atraer el voto de mujeres que se oponen al machismo que perciben en Vox, así como de aquellas que se sienten desilusionadas con el socialismo.
Desafíos en el horizonte electoral
Respecto a las encuestas, que no pronostican una mayoría absoluta para su partido, Guardiola recordó que en 2023 tampoco se preveía su capacidad para gobernar. A pesar de los desafíos, confía en lograr una victoria que le permita gobernar sin depender de Vox. En caso de no alcanzar los resultados esperados, podría ser necesario establecer un nuevo acuerdo con ellos, similar al que se instauró tras las elecciones autonómicas de 2023. La animosidad entre Guardiola y Abascal podría tener que ser superada si se repiten las cifras, lo que podría llevar incluso a una nueva convocatoria electoral, una opción que empieza a ser considerada por los populares.
