Expectativas para la Asamblea General de la ONU
La próxima Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York despierta un gran interés por diversos motivos, siendo uno de los más destacados el encuentro previsto entre el presidente de China, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump. Ambas figuras representan un peso político considerable en el ámbito global y su reunión ha generado altas expectativas.
Aunque Xi Jinping realizará su visita de Estado en el marco de esta cumbre internacional, la reunión personal entre ambos líderes se llevará a cabo en Washington. El presidente Trump recibirá a Xi en la Base Conjunta Andrews el 23 de septiembre, un gesto poco común en la diplomacia estadounidense, donde es inusual que los mandatarios se desplacen a los aeropuertos para recibir a dignatarios extranjeros. Al día siguiente, se celebrará la reunión formal en la Casa Blanca.
Temas a tratar en la reunión bilateral
La agenda de la reunión entre Trump y Xi está siendo definida en estos momentos en la sede de JPMorgan Chase en Nueva York. Una delegación estadounidense, encabezada por Scott Bessent, secretario del Tesoro, y Jamieson Greer, representante comercial de EE. UU., se encuentra en conversaciones con He Lifeng, viceprimer ministro de China, para establecer los puntos a tratar.
Entre los temas que se esperan abordar se encuentran el conflicto comercial, la cadena de suministro, la competencia tecnológica, la industria automotriz y la compleja situación en Taiwán, todo ello en un contexto donde EE. UU. enfrenta desafíos adicionales debido a su presencia militar en Oriente Medio.
Asuntos clave en la agenda
Uno de los puntos relevantes será la tregua comercial de Busan, un acuerdo que se firmó en octubre de 2025 y que vence el próximo 10 de noviembre. Durante esta reunión, se discutirá la posibilidad de extender la tregua arancelaria y fijar metas para la compra de productos agrícolas, energía y aviones de Boeing. En este sentido, se está negociando un paquete de alrededor de 30,000 millones de dólares en bienes considerados «no sensibles».
Otro aspecto importante son las tierras raras y minerales críticos. China ha utilizado su posición dominante en el mercado de estos recursos para forzar a EE. UU. a la mesa de negociación en el marco de la guerra comercial. Estados Unidos busca asegurar un suministro estable de estos minerales, esenciales para sectores como la automoción, la electrónica y la defensa.
Desarrollo tecnológico y conflictos geopolíticos
La inteligencia artificial y la tecnología de chips avanzados también ocuparán un lugar central en la conversación, con Bessent destacando la probabilidad de que se discuta la seguridad en este ámbito. Mientras tanto, China busca la reducción de restricciones para sus tecnologías. La discusión sobre la competencia tecnológica y los controles de exportación de chips también será crucial.
En cuanto a Taiwán y la seguridad militar en Asia, se espera que ambos países busquen beneficios económicos sin ceder en cuestiones estratégicas sensibles, lo que hace improbable un cambio significativo en sus posturas.
Otros temas que se abordarán incluyen las relaciones económicas entre China e Irán, el acceso al mercado automotriz estadounidense y el estado de los ciudadanos extranjeros detenidos.
Perspectivas sobre el resultado de la cumbre
En resumen, Washington busca mayor acceso a productos y mercados chinos, así como compromisos en temas de seguridad, mientras que Pekín aspira a un alivio en aranceles y restricciones tecnológicas. Ambas partes cuentan con diferentes estrategias y elementos a su favor en varias regiones del mundo, como África y América Latina, al tiempo que intentan evitar que temas como Taiwán deterioren su relación económica.
La reunión previa en Pekín generó gran cantidad de imágenes y reacciones en redes sociales, pero poco avance real se logró en las negociaciones. ¿Se alcanzarán resultados distintos en esta ocasión en Washington? Según Anna Ashton, analista de comercio con China, es probable que se logren algunos resultados concretos, aunque no espera un avance significativo. «Mantener el statu quo parece ser la mejor opción para ambas partes», concluyó.
