Desigualdad y crisis ambiental
Un dato alarmante revela que el 0,1% más rico de la población mundial emite más dióxido de carbono que los aproximadamente 3.500 millones de personas más pobres del planeta, lo que representa el 42% de la población global. Aunque esta información no es nueva, lo que resulta preocupante es el negocio lucrativo que los superricos han desarrollado a expensas de la crisis ambiental que ellos mismos han contribuido a crear. Esta dinámica podría debilitar los esfuerzos colectivos destinados a mitigar el colapso medioambiental.
Esta conclusión se extrae del estudio titulado «Desastre ¿para quién?», llevado a cabo por Oxfam Internacional. La investigación pone de manifiesto que el círculo vicioso de enriquecimiento en torno a la crisis medioambiental debe considerarse un factor que agrava la injusticia climática.
Impacto del 10% más rico en el medio ambiente
Un análisis reciente indica que el 10% más rico del mundo genera daños ambientales que alcanzan los 5,7 billones de dólares anuales, cantidad que supera los recursos destinados a combatir el cambio climático.
Oxfam, la confederación internacional de organizaciones no gubernamentales, combinó estimaciones sobre las emisiones generadas por diferentes niveles de ingresos con modelos avanzados de atribución climática. De esta manera, se pudo comparar el impacto ambiental de los estilos de vida de las personas más adineradas con el de quienes tienen menos recursos.
Los resultados revelan que una persona perteneciente al 0,1% más adinerado contribuye casi 400 veces más a las olas de calor extremas actuales que un individuo del 50% más pobre. Esta desigualdad se mantiene al analizar el impacto del 1% de la población con mayores ingresos, que es responsable del 20% del calentamiento global desde 1990. Esto significa que las emisiones de este grupo por persona son 100 veces superiores a las de quienes integran la mitad más pobre de la humanidad.
Proyecciones preocupantes y mortalidad global
Las proyecciones sugieren que el impacto ambiental de este selecto grupo de superricos, que cuenta con alrededor de 8 millones de personas, generará daños valorados en casi 53 billones de dólares para el año 2050. Además, se prevé un aumento en las tasas de mortalidad a nivel global, afectando principalmente a las regiones con menos recursos.
El estudio estima que las emisiones generadas en un solo año por el 1% más rico provocarán 1,9 millones de muertes adicionales relacionadas con el calor. Se calcula que el 78% de estas muertes ocurrirá en países de ingresos bajos y medios, a pesar de que estas naciones solo son responsables del 8% de las emisiones globales.
La crisis climática y sus víctimas
Amitabh Behar, director ejecutivo de Oxfam Internacional, destaca que la crisis climática se presenta a menudo como un desafío colectivo para la humanidad, pero en realidad no lo es. Las comunidades que menos han contribuido a esta crisis son las que están perdiendo sus hogares, cosechas y, cada vez más, sus vidas. En contraste, los superricos pueden permitirse escapar del peligro mediante refugios subterráneos de alta tecnología y servicios privados de extinción de incendios y seguros.
Behar también enfatiza que este pequeño grupo de personas con mayores ingresos se beneficia activamente del desastre climático que ellos mismos ayudan a provocar. “Esto no es una tragedia compartida; es un delito de desigualdad extrema”, afirma.
Un modelo de negocio en medio de la crisis
En este contexto, el informe de Oxfam introduce el índice Destroy & Rebuild, una herramienta destinada a identificar a los inversores que financian empresas que contribuyen al cambio climático y, al mismo tiempo, respaldan a corporaciones que ofrecen servicios de prevención, mitigación y recuperación ante desastres naturales o climáticos.
A través de este índice, Oxfam ha elaborado una lista de 217 empresas que obtienen beneficios económicos tanto de sectores que agravan el colapso climático como de las actividades de preparación, recuperación y reconstrucción tras las catástrofes.
