Cincuenta años de incertidumbre sobre la desaparición de ‘Pertur’
Inés Moreno Bergareche, hermana de Eduardo Moreno Bergareche, conocido como ‘Pertur’, continúa su búsqueda incesante por respuestas, cinco décadas después de su desaparición en julio de 1976. Su objetivo no es obtener una condena ni una confesión, sino simplemente conocer el paradero de su hermano. «No pedimos más. Que alguien, aunque sea de manera anónima, nos diga dónde está Eduardo», expresa con firmeza.
Un caso sin resolver
Desde el día en que ‘Pertur’ desapareció en el País Vasco francés, su familia ha vivido con el dolor de no poder cerrar el duelo. A sus 19 años, Inés recuerda la angustia que sintió al llegar a casa y encontrar a su familia preocupada. Aquella tarde, Eduardo dejó de dar señales de vida y, tras múltiples gestiones, la noticia llegó a su hogar. «No fui muy consciente de lo que estaba ocurriendo en ese momento. Pensé que simplemente no aparecía», reflexiona Inés, quien admite que esa incertidumbre ha perdurado a lo largo de los años.
Los últimos movimientos de ‘Pertur’
El 23 de julio de 1976, ‘Pertur’ salió de su casa en San Juan de Luz con el propósito de asistir a una reunión. Aquel día, la clandestinidad y el clima de tensión en ETA político-militar complicaban la situación. Unos días antes, había dejado su cargo en la Oficina Política de la organización, lo que había intensificado las disputas internas.
La reconstrucción de los eventos, realizada años después, revela que ‘Pertur’ tenía una cita en el bar La Consolation, aunque también se menciona un posible cambio de lugar a Behobia. En medio de un ambiente cargado de sospechas, dos miembros de ETA-pm, ‘Pakito’ y ‘Apala’, se encontraron con él y lo llevaron en su coche. Esa fue la última vez que alguien lo vio con vida.
Las sombras de la sospecha
Inicialmente, la familia de ‘Pertur’ sospechaba que su desaparición estaba relacionada con la extrema derecha, dada la violencia política de la época. Sin embargo, con el tiempo, comenzaron a surgir indicios que apuntaban a que podría haber sido víctima de sus propios compañeros de ETA, en medio de luchas internas por el rumbo de la organización. Inés se muestra cautelosa al reflexionar sobre estas posibilidades: «No puedo acusar a nadie, solo sé que las últimas personas que estuvieron con Eduardo fueron ellos».
Conflictos internos en ETA
La desaparición de ‘Pertur’ coincidió con un periodo de intensa discusión dentro de ETA-pm. Él defendía una estrategia política que abogaba por una transición hacia la democracia, mientras que otros sectores de la organización se aferraban a la lucha armada. Su postura le generó desavenencias con los ‘bereziak’, quienes veían en su enfoque una amenaza para la ideología de la organización.
La situación llegó a un punto crítico cuando ‘Pertur’ fue «retenido» por sus compañeros justo antes de una asamblea crucial. Años después, se reveló que su secuestro estaba vinculado a sus intentos de llevar a cabo una línea política diferente dentro de la organización.
Una cita que se convirtió en trampa
La investigación sobre la desaparición de ‘Pertur’ se extendió durante años, explorando tanto la posibilidad de que hubiera sido víctima de sus compañeros como la de que hubiera sido secuestrado por fuerzas externas. Sin embargo, el juez que llevó el caso finalmente lo archivó por falta de pruebas concluyentes, dejando a la familia en un estado de frustración y dolor.
Inés recuerda cómo su padre falleció con la esperanza de que su hijo seguía vivo, mientras que su madre le instó a no dejar de buscarlo. A pesar de las múltiples pistas y testimonios a lo largo de los años, la familia sigue sin conocer la verdad.
El legado de una búsqueda
Cincuenta años después de la desaparición de ‘Pertur’, la incertidumbre persiste. Inés ha perdido gran parte de la esperanza de obtener respuestas, pero su determinación por descubrir la verdad sigue intacta. «Creo que hay personas que saben lo que sucedió y que prefieren no hablar», afirma. A pesar de su dolor, su búsqueda no es solo por su hermano, sino también por la historia que representa, una historia de una familia que ha tenido que vivir con una angustia interminable. Mientras no se encuentre un cuerpo, el 23 de julio de 1976 seguirá siendo un día marcado por el misterio.
