El fiscal revela que la trama Kitchen buscaba sabotear la investigación de la ‘caja B’ del PP

El fiscal revela que la trama Kitchen buscaba sabotear la investigación de la 'caja B' del PP

El Fiscal Señala la «Finalidad Bastarda» de la Operación Kitchen

La Fiscalía Anticorrupción ha reafirmado su postura acusatoria contra la cúpula del Ministerio del Interior durante la ejecución de la denominada «operación Kitchen», que tuvo lugar entre 2013 y 2015 bajo el gobierno de Mariano Rajoy. En la fase final del juicio que se lleva a cabo en la Audiencia Nacional, César de Rivas, representante del Ministerio Público, ha presentado sus conclusiones tras casi cuatro meses de sesiones.

Un Plan para Obstaculizar la Investigación

De Rivas ha afirmado que se ha demostrado la existencia de una «finalidad bastarda» detrás de la operación, que incluyó vigilancias a la familia del extesorero del PP, Luis Bárcenas, y el robo de documentos a manos de un grupo de altos mandos policiales. Este plan carecía de respaldo judicial y tenía como objetivo «boicotear u obstaculizar» la investigación sobre la ‘caja B’ del Partido Popular, así como «proteger» a sus dirigentes.

El fiscal también ha confirmado que el operativo estuvo bajo la dirección del entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, basándose en los mensajes que este envió a su segundo al mando, Francisco Martínez, quien protocolizó dichas comunicaciones ante notario. La acción de Martínez al acudir con ellos a un notario y posteriormente borrar la información ha sido considerada por el fiscal como un indicio de culpabilidad. Por este motivo, se mantienen las penas de 15 años de prisión para ambos ex altos cargos por la supuesta comisión de tres delitos.

Rebatidas las Tesis de la Defensa

César de Rivas ha desestimado las afirmaciones de las defensas, que sostenían que la operación tenía como finalidad recuperar el dinero oculto de Bárcenas en el extranjero. En su argumentación, el fiscal ha señalado que los fondos ya habían sido localizados en 2013 y que las acciones de seguimiento y robo no se corresponden con una operación de inteligencia. Además, ha subrayado que los implicados no informaron al juez Pablo Ruz, quien instruía el caso de la ‘caja B’, ni a la UDEF, la unidad que actuaba como «policía judicial» en la causa, lo que les impedía contribuir a la aclaración de los hechos.

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Testimonios que Refuerzan la Acusación

Durante su intervención, el fiscal ha destacado la declaración del inspector Manuel Morocho, encargado de la investigación de la ‘trama Gürtel’, así como del inspector jefe Gonzalo Fraga, quien lideró las indagaciones de ‘Kitchen’. Fraga defendió la veracidad de las anotaciones del comisario José Manuel Villarejo, también procesado, y subrayó que «Villarejo no se engaña a sí mismo».

César de Rivas también ha mencionado la confesión del comisario Enrique García Castaño, quien admitió su implicación en actividades delictivas, incluyendo el volcado de teléfonos robados y el allanamiento de un local asociado a Rosalía Iglesias. Los mensajes intercambiados entre Francisco Martínez y el cura Silverio Nieto, donde se discuten estos hechos sin que Martínez los niegue, así como el uso de fondos reservados para pagar al chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, son otros indicios que apuntan a la culpabilidad de los acusados.

En este contexto, la Fiscalía Anticorrupción continúa solicitando penas de prisión para cada uno de los siete acusados implicados en este escándalo.

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