Interrogatorio a altos mandos de la Guardia Civil por un caso de presiones internas
El teniente coronel Antonio Balas, al frente del Departamento de Delincuencia Económica de la Unidad Central Operativa (UCO), ha llevado a cabo un inédito interrogatorio a tres generales de la Guardia Civil en la sede de la Dirección General. Esta medida busca esclarecer si se ejercieron presiones, ya sean internas o desde el Ministerio del Interior, sobre mandos que estaban involucrados en investigaciones relacionadas con el PSOE y el entorno del Gobierno de Pedro Sánchez. Un cuarto general, citado como testigo, no pudo comparecer debido a un viaje oficial y deberá hacerlo en una fecha posterior.
La investigación y su contexto
Este interrogatorio se enmarca dentro de una pieza secreta del juez Santiago Pedraz. Entre los altos mandos interrogados, dos han sido objeto de informaciones reservadas que surgieron tras la divulgación de mensajes entre José Luis Ábalos, exministro de Transportes y exsecretario de Organización del PSOE, y Pedro Sánchez. El tercer general era uno de los encargados de investigar a sus propios compañeros, mientras que el cuarto, que aún no ha declarado, también recibió instrucciones para realizar estas indagaciones.
El origen de las informaciones reservadas se remonta a mayo de 2025, cuando se hicieron públicos mensajes de WhatsApp entre Ábalos y Sánchez, obtenidos a partir de la extracción de datos de dispositivos móviles del exministro en el contexto del caso Koldo. La UCO se desvinculó de las filtraciones, afirmando que no eran responsables de la divulgación de esos mensajes, aunque la atención se centró rápidamente en Ábalos como posible fuente de la información.
Contenido de las conversaciones y sus implicaciones
Los mensajes, que datan principalmente de 2020 y 2021, revelan un panorama complicado del liderazgo de Sánchez y su relación con barones socialistas críticos. En ellos, el presidente se refería de manera despectiva a varios líderes regionales y manifestaba su postura sobre la situación política interna del partido. Por ejemplo, se refería a Guillermo Fernández Vara como “el petardo de Vara” y a Javier Lambán como “hipócrita”.
La difusión de estos mensajes llevó a la Dirección Adjunta Operativa de la Guardia Civil a abrir varias investigaciones internas sobre posibles filtraciones. Estas acciones alcanzaron al entonces coronel jefe de la UCO y a su superior, lo que ha llevado ahora a Balas a interrogarles como testigos en el proceso dirigido por el juez Pedraz.
Presuntas maniobras para desacreditar a la UCO
El auto del juez Pedraz sugiere que existió una operación para inquietar el trabajo de la UCO en investigaciones que afectaban al PSOE y al Gobierno. Se menciona una estrategia para sembrar dudas sobre la actuación de la unidad, lo que resultó en la apertura de expedientes de información reservada. Este proceso se inició a raíz de publicaciones de mensajes de Ábalos, a pesar de que se sabía que el propio exministro había sido el responsable de su divulgación.
Además, se alega que el grupo vinculado a Leire Díez intentó llevar a cabo una campaña de descrédito contra la UCO, utilizando denuncias y publicidad para socavar su reputación. En este contexto, el juez también investiga filtraciones internas que pudieran haber beneficiado a dicha red.
El caso continúa en desarrollo, con la UCO trabajando bajo la supervisión del juez Pedraz para determinar la veracidad de las acusaciones y las posibles implicaciones de las filtraciones en el ámbito político y judicial.
