Miriam González: Fundadora de ‘España Mejor’
Miriam González se ha presentado como una figura política con una fuerte identidad propia, más allá de su vínculo con el exviceprimer ministro británico Nick Clegg. Con una trayectoria profesional que incluye su paso por importantes empresas como Acciona y USB, González ha decidido dar un paso al frente con su iniciativa ‘España Mejor’, que busca convertirse en un partido político. En su reciente visita a la provincia de Alicante, se reunió con empresarios para conocer de primera mano sus inquietudes y propuestas.
Inversión y Agravio en Alicante
Durante su visita, González ha constatado un profundo descontento en Alicante, que se siente agraviada por la escasa inversión del Gobierno central. Según señala, la provincia ocupa el último lugar en cuanto a inversión estatal, hecho que se agrava con la paralización de infraestructuras clave como el trasvase Tajo-Segura. «La sociedad observa cómo las infraestructuras y la política hídrica fallan, mientras que los políticos se centran en asuntos ajenos a la solución de estos problemas», afirma González. En un destino turístico como Alicante, la falta de avances en el aeropuerto y el Corredor Mediterráneo es difícil de justificar.
El Voto como Protesta
El descontento se refleja en las encuestas, donde Vox se ha consolidado como la segunda fuerza política en el sureste. González argumenta que este fenómeno es resultado de un «muro» institucional que deja a muchos votantes sintiéndose ignorados. «El sufragio hacia Vox no solo responde a una ideología, sino que también es un ‘voto prestado’ de protesta de aquellos que se sienten desatendidos», explica. La falta de coordinación en temas como la inmigración, especialmente en un contexto donde las rutas han cambiado hacia Levante, intensifica esta sensación de abandono.
Desconexión entre Políticos y Ciudadanos
González destaca que los ciudadanos suelen identificar los problemas antes que los políticos, lamentando la desconexión existente. «El contacto entre el ciudadano y el político nacional es prácticamente inexistente», asegura. En su opinión, el crecimiento económico del país es superficial y no se traduce en mejoras en los servicios públicos y las infraestructuras. «El PIB per cápita en Alicante sigue por debajo de la media, lo que genera frustración entre la población», añade.
Un Sistema Político Paralizado
La política española ha oscilado entre la extrema izquierda y la extrema derecha, lo que González atribuye a un sistema de bipartidismo que ha bloqueado el centro. «El talento se encuentra fuera de la política, ya que el sistema actual dificulta su participación. Lo que vivimos hoy es un ‘turnismo’ en el que la prioridad de los políticos es mantener su estatus en lugar de buscar el bienestar del país», sostiene. González critica la falta de controles y el control que se ejerce sobre medios de comunicación y justicia.
Corrupción y Normativa
En cuanto a la corrupción, González considera que no es un problema endémico en la sociedad española, sino que radica en la debilidad de las normas contra este fenómeno. «No contamos con agencias preventivas eficaces y no utilizamos tecnología avanzada para el control de la contratación pública», señala. Para ella, el verdadero problema no es solo el dinero malversado, sino el desgaste político que conlleva, desviando la atención de cuestiones prioritarias como la educación y la dinamización de la economía.
Modelo Europeo y Soberanía Nacional
González defiende que el modelo europeo y los intereses nacionales son inseparables. «Sin la red de seguridad que ofrece Europa, España estaría en una posición vulnerable», argumenta. Propone un enfoque pragmático que priorice el buen funcionamiento del mercado interior antes de asumir nuevas competencias.
Coordinación Territorial en España
Sobre el modelo territorial, aboga por la necesidad de voluntad política para lograr una coordinación efectiva entre comunidades autónomas. «Si en Bruselas 27 países logran armonizar regulaciones complejas, no entiendo por qué no podemos hacerlo aquí», concluye, enfatizando que la solución no radica en la Constitución, sino en la disposición de los políticos a colaborar.
