Un llamamiento urgente ante el peligro inminente
En un acto que parece presagiar lo que estaba por venir, los alcaldes Antonio Ropero (Olocau), Juan Romero (Marines) y Jesús Salmerón (Gátova) remitieron una carta conjunta a la Generalitat Valenciana solicitando la pronta ejecución del cortafuegos de Orden 1 en la zona circundante a la carretera CV-25. Trágicamente, el mismo jueves 20 de agosto, un rayo provocó un devastador incendio forestal en el área que los ediles intentaban resguardar. Para los tres municipios, era evidente que era el momento de dar un paso firme hacia la construcción de una infraestructura que no solo responde a necesidades locales, sino que también tiene un carácter estratégico y supramunicipal en la defensa de la Sierra Calderona.
El incendio y sus devastadoras consecuencias
Horas después de la carta, el incendio se desató en una zona de difícil acceso entre Gátova y Segorbe. Ante la inminente amenaza de las llamas, se llevó a cabo una evacuación urgente de los habitantes de Gátova. Gracias al arduo trabajo de los equipos de extinción y de la Unidad Militar de Emergencias (UME), el incendio ha sido estabilizado, permitiendo que los evacuados regresen a sus hogares. Sin embargo, el siniestro ha arrasado más de 633 hectáreas, devastando un paraje de incalculable valor medioambiental en el corazón de la Sierra Calderona.
Las explicaciones del conseller sobre la demora
El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, ha sido interpelado sobre la tardanza en la implementación del cortafuegos solicitado por los alcaldes. Mus explicó que el proyecto, considerado «antiguo», enfrenta dificultades debido a la necesidad de acceder a terrenos privados, lo que complica el proceso y lo alarga innecesariamente. Además, hizo hincapié en que estaba planificado un nuevo observatorio en el Pico del Águila, una zona también afectada por el incendio, que aún no había sido inaugurado.
Reflexiones sobre la prevención y el impacto del fuego
El conseller añadió que, tras sufrir un incendio, siempre surge la reflexión sobre la posibilidad de contar con mejores instalaciones o mayores medidas de precaución. No obstante, subrayó que se ha trabajado en la creación de un nuevo observatorio y se ha realizado una inversión significativa en medidas de prevención. Sin embargo, también es cierto que factores climatológicos, como el viento y las altas temperaturas, juegan un papel crucial, y en ocasiones, las circunstancias son inevitables, lo que dificulta el control del fuego.
