Un año del apagón que sumió a Valencia en la oscuridad
El 28 de abril de 2025 se recuerda como una jornada marcada por la desesperación. Durante más de 18 horas, un apagón generalizado dejó a 47 millones de personas en España sin electricidad, creando una situación de precariedad inusual en un país desarrollado en pleno siglo XXI. La Comunidad Valenciana fue una de las últimas en recuperar el suministro eléctrico, lo que prolongó la angustia en diversas áreas hasta bien entrada la madrugada del día siguiente.
Un corte devastador
El corte de energía comenzó a las 12:32 horas, provocando un colapso inmediato en el tráfico y en las comunicaciones. El servicio de emergencias se vio abrumado, gestionando alrededor de 500 rescates de personas atrapadas en ascensores, con relatos desgarradores de vecinos que pasaron horas en la oscuridad. El 112 autonómico registró un total de 31.776 llamadas, incluyendo casos críticos, como el fallecimiento de una mujer de 46 años en Alzira, que dependía de un respirador.
El caos en las vías de transporte
Los sistemas de transporte también sufrieron un colapso absoluto, con la suspensión de todos los trenes de Alta Velocidad y Cercanías, dejando a miles de pasajeros varados. Muchos intentaron regresar a casa, pero se encontraron con la imposibilidad de conseguir un medio de transporte. La falta de electricidad complicó aún más la situación, ya que los hoteles no podían aceptar pagos con tarjeta, lo que forzó a algunos a deambular en busca de refugio.
Una crisis de suministro de agua
La amenaza de un colapso hídrico fue palpable, con la planta potabilizadora de Valencia a punto de fallar. Sin electricidad para operar las bombas, la ciudad estuvo a escasas horas de quedarse sin agua potable, lo que aumentó la tensión y la psicosis colectiva.
Reacción de la población
La reacción de los ciudadanos fue inmediata; las tiendas de suministros fueron desbordadas, y artículos como pilas, linternas y radios de transistores se convirtieron en bienes altamente codiciados. Esta experiencia reavivó el interés por el preparacionismo, que ya había cobrado fuerza durante la pandemia.
Testimonios de angustia
Muchos ciudadanos, especialmente aquellos con movilidad reducida o condiciones de salud, vivieron momentos de gran angustia. «Vivo en un noveno piso y no pude bajar para comprar comida. La situación fue desesperante», compartió un anciano. Otros, como un diabético preocupado por la insulina almacenada en su nevera, expresaron su miedo ante la falta de información y recursos.
La lenta recuperación eléctrica
Mientras que otras regiones del norte de España recuperaron rápidamente el suministro, la Comunidad Valenciana quedó rezagada, con cortes de hasta 24 horas en algunas áreas. A medida que la luz regresaba, muchos se preguntaban sobre la gestión del Gobierno durante la crisis.
Indignación y falta de respuestas
La insatisfacción persiste un año después, con ciudadanos que sienten que las explicaciones ofrecidas son insuficientes. La falta de claridad en la comunicación oficial y la incertidumbre sobre las causas del apagón han alimentado la frustración. «No sabemos lo que pasó realmente, solo lo saben unos pocos», afirma un transeúnte, reflejando el sentir colectivo de una población que sigue demandando respuestas.
