La Mirilla
La Falacia de Culpar a los Pensionistas
Una tendencia preocupante está comenzando a surgir en el discurso público: la idea de que los pensionistas son responsables de las dificultades que enfrentan los jóvenes en la actualidad. Se argumenta que la crisis de vivienda se debe a las pensiones, que la falta de aumento de salarios es fruto de la revalorización de estas, y que la sostenibilidad del sistema depende de los mayores. Esta narrativa es completamente errónea y, además, profundamente injusta.
La incapacidad de un joven para independizarse no puede atribuirse a que su abuelo reciba una pensión de 1.200 euros al mes. Las causas son mucho más complejas: un mercado laboral inestable, la especulación en el sector inmobiliario y una política económica que ha fracasado en abordar los problemas fundamentales. Recientemente, Vox ha contribuido a esta confusión al enfatizar el impacto del gasto en pensiones, como si este fuera el núcleo del problema. Esta es una interpretación equivocada que no debería haber sido impulsada por Santiago Abascal.
Las Pensiones: Un Derecho, No un Privilegio
Es esencial recordar que las pensiones no son un privilegio, sino un salario diferido, resultado de años de contribuciones y trabajo. Son derechos adquiridos, no dádivas del Estado. Dividir a las generaciones es una estrategia simplista que no ayuda a entender la complejidad de la situación actual.
España no necesita un conflicto generacional entre jóvenes y ancianos. Lo que realmente necesita es un crecimiento sostenido, una mayor productividad, acceso a vivienda asequible y una estabilidad institucional sólida. Avivar el resentimiento entre generaciones no resolverá los problemas del futuro; al contrario, socavará la cohesión social. El joven que hoy ve con desconfianza a los pensionistas será el jubilado del mañana, y el mayor que actualmente recibe su pensión ha contribuido con sus impuestos al sistema que ha permitido a las nuevas generaciones formarse y avanzar.
La Verdad en la Política
La política debe comprometerse a transmitir la verdad, incluso cuando esta resulta incómoda. Y la verdad es clara: los problemas que enfrentan los jóvenes no son causados por sus abuelos, sino por la incapacidad de algunos líderes para abordar la política de manera constructiva, eligiendo en cambio enemigos fáciles.
