Inicio del juicio por el asesinato del canónigo de Valencia
El juicio por el asesinato de Alfonso, un canónigo de 79 años de la Catedral de Valencia, ha comenzado en la Audiencia Provincial. La primera jornada estuvo marcada por la declaración del portero del edificio donde residía la víctima, quien ofreció un testimonio revelador sobre la vida del sacerdote y las tensiones que se vivían en el vecindario.
Testimonios sobre un entorno conflictivo
El portero describió un ambiente lleno de conflictos y relaciones inapropiadas, señalando que Alfonso mantenía relaciones con hombres en situaciones vulnerables a cambio de sexo. «Alfonso tenía un carácter fuerte y complicado. A pesar del desagrado que me provocaban sus acciones, sabía manejar la situación, pero los vecinos estaban cansados», afirmó el testigo en el tribunal.
Durante su testimonio, el portero aseguró que se cruzó con Miguel, el único acusado del crimen, en contadas ocasiones antes del asesinato. Aunque no despertó ninguna sospecha en él, confirmó que el canónigo frecuentemente llevaba a su casa a hombres, a quienes a veces dejaba encerrados cuando salía.
El testigo relató varios incidentes que presenció, incluyendo un caso en el que un joven denunció haber sido tocado inapropiadamente por el sacerdote, así como otro en el que un hombre intentó reclamar una cantidad de dinero que le debía Alfonso por un servicio sexual. Estos episodios reflejan un entorno problemático que afectó a los vecinos, quienes expresaron su repugnancia ante la situación.
Detalles del crimen y acusaciones
El asesinato de Alfonso, cometido por asfixia, tuvo lugar entre la noche del 21 de enero de 2024 y la madrugada del día siguiente. La Fiscalía ha solicitado una pena de 28 años de prisión para Miguel, acusándolo de asesinato, robo con violencia y estafa. Según la Fiscalía, el canónigo permitió la entrada de Miguel debido a una relación de confianza, lo que facilitó el ataque, mientras que el acusado posteriormente utilizó las tarjetas bancarias de la víctima para retirar efectivo.
La defensa, sin embargo, niega cualquier implicación de Miguel en el asesinato, argumentando que no hay pruebas que lo vinculen directamente con el crimen y sugiriendo que la investigación se realizó de manera apresurada. El abogado del acusado ha solicitado una condena por estafa y ha criticado la actuación policial, alegando que el verdadero culpable sigue en libertad.
El descubrimiento del cadáver
El portero fue quien encontró el cuerpo sin vida de Alfonso. Tras recibir un mensaje del canónigo indicando que se ausentaría, un amigo del sacerdote, preocupado por su falta de contacto, llegó al edificio. Juntos, subieron al piso y, al no obtener respuesta, el portero utilizó su copia de las llaves para abrir la puerta, descubriendo a Alfonso muerto en su cama con evidentes signos de violencia.
El juicio continuará en los próximos días con la declaración de nuevos testigos y peritos. Este caso ha reavivado el interés por las circunstancias personales de la víctima y las dudas sobre la autoría del crimen.
