Un testigo clave revela la estructura de ETA en su exilio
El 30 de junio de 2023, en una localización no revelada por razones de seguridad, un exmiembro de ETA compareció ante la Guardia Civil, marcando el inicio de una investigación que examina si los miembros exiliados de la organización continuaron ligados a ella hasta su disolución formal en mayo de 2018. Este arrepentido se presentó como testigo protegido, manifestando su deseo de «colaborar con la justicia».
Un relato que desvela la organización de ETA
El testimonio va más allá de una simple descripción de la vieja ETA; se adentra en los detalles de su estructura y funcionamiento. El exmilitante detalla cómo la organización mantenía control sobre sus miembros dispersos, describiendo un sistema de vigilancia y disciplina que operaba incluso en el extranjero. Esto resulta crucial para la investigación actual, que busca determinar si los huidos eran solo antiguos etarras o si aún formaban parte de una estructura activa.
Su declaración se incorporó a los informes de la Guardia Civil que sustentan las diligencias abiertas en la Audiencia Nacional sobre el Colectivo de Huidos Políticos Vascos (EIPK). Este proceso incluye intentos del juez Francisco de Jorge de obtener información sobre antiguos miembros de ETA, como José Ignacio de Juana Chaos, que se cree residen en Venezuela.
Una red internacional bajo control
El testigo ofrece detalles sobre la dirección de ETA, compuesta por unas doce personas, y un comité ejecutivo que tomaba decisiones cruciales sobre acciones terroristas. Su experiencia dentro de la organización, desde finales de los años 70 hasta mediados de los 80 y nuevamente a mediados de los 90, le permite proporcionar un análisis profundo de los diferentes aparatos que operaban en ETA, incluyendo el político, logístico y el internacional. Este último, según su relato, estaba dirigido por el histórico dirigente José Antonio Urrutikoetxea, conocido como ‘Josu Ternera’.
El testimonio revela que existía un Comité de Deportados que supervisaba a los militantes en el extranjero, asegurando que cumplían con las directrices de la organización. El arrepentido enfatiza que las órdenes y expectativas llegaban a ellos a través de este aparato, lo que sugiere una continuidad en la disciplina interna de ETA, incluso después de su disolución formal.
La cohesión y el control de los militantes exiliados
El exmiembro describe a los huidos no como individuos desconectados, sino como parte de una red organizada que seguía reglas internas. En algunas zonas, había responsables que recopilaban información y la enviaban a Francia, donde ETA mantenía su retaguardia. Estos responsables también informaban sobre comportamientos que podrían considerarse inapropiados, lo que podría resultar en la expulsión del colectivo.
El control ejercido sobre los refugiados abarcaba aspectos políticos, económicos y logísticos. El Comité de Deportados se encargaba de supervisar su comportamiento y de asegurar la cohesión del grupo. Los militantes recibían visitas regulares de representantes que indagaban sobre su situación y grado de obediencia, funcionando como «comisarios políticos».
Implicaciones de la financiación y la dependencia
La manutención de los deportados también era una preocupación. Según el testigo, los refugiados recibían apoyo financiero tanto del Estado español como de ETA, lo que demuestra el interés de la organización por mantener su influencia sobre ellos, incluso a grandes distancias. El regreso a España, según su declaración, solo podía ocurrir por necesidades de la organización, lo que refuerza la idea de que los huidos no eran simplemente exiliados individuales, sino parte de una estructura coherente.
Este testimonio es clave para la investigación, que no solo se centra en el pasado de ETA, sino también en la posible continuidad de sus operaciones y control hasta su disolución en 2018. Además, menciona a Alfonso Etxegarai Atxirika, otro miembro histórico de ETA, sugiriendo que la red de exiliados pudo haber permanecido activa y subordinada a la dirección de ETA incluso después de su desaparición formal.
